14 julio 2008

Celebrado el Curso sobre Patrimonio Tradicional de la provincia de Cádiz. Memoria de Ana Barceló

Clausurado el curso Patrimonio tradicional de la provincia de Cádiz: músicas y textos, publicamos aquí la memoria del mismo elaborada por una de las alumnas, Ana Barceló Calatayud. Queremos agradecer con ello la participación ilusionada de todos los alumnos y su entusiasta colaboración.


Una curiosidad insaciable y el placer que esperaba encontrar en escuchar a los investigadores anunciados, tuvieron mucho que ver con la decisión de participar en este curso que se desarrolló del 10 al 12 de Julio en el Aulario La Bomba de la UCA, en Cádiz.

Las canciones en torno a los ritos de la boda sefardí, recopiladas en Turquía, Grecia, el norte de Marruecos o Bulgaria, y analizadas por la catedrática de Musicología de la Universidad israelí de Haifa, y de la U. Hebrea de Jerusalén, Susana Weich-Sahak, que presentó y se detuvo en las causas por las que se introducen instrumentos como la guitarra, históricamente ausente en esta manifestación tradicional, sustituyendo a sonaxas (panderos) y castañuelas por ejemplo en los cantos de axuar (ajuar) en Tánger, o sus observaciones sobre las causas por las que permanecen determinados aspectos desde hace siglos mientras que otros se han ido perdiendo en la diáspora; sus comentarios magníficamente ilustrados con documentación escrita y audiovisual, hicieron de esta primera sesión un interesante comienzo, cuyo interés no decayó a lo largo de las siguientes.

Con carácter marcadamente didáctico, la intervención de Mario Gros Herrero, investigador del Instituto Aragonés de Antropología, estuvo centrada en las Experiencias en la recuperación de canciones e instrumentos tradicionales. Además de dar respuesta a las clásicas preguntas sobre quién, cuándo, cómo? de la investigación del patrimonio etnográfico-musical, estimo que fue especialmente interesante la aportación de su visión del investigador actual basada en el humanismo (en su sentido renacentista: el hombre, el ser humano en el centro del universo) la interdisciplinariedad y el relativismo. Una observación para meditar sobre ésta y otras investigaciones subrayada en el cuaderno de notas "la creación de categorías, colecciones o clasificaciones no son objetivos, sólo constituyen herramientas de trabajo".


Recomendando la lectura de novelas costumbristas, en especial de Pérez Galdós, comenzó su intervención José Manuel Fraile Gil, quien antes de abordar el tema de las "Calas en la tradición oral de la provincia de Cádiz" indicó las pistas que la novela del XIX ofrecen sobre tradiciones, cuando no descienden directamente de fuentes de literatura oral: "Juan Valera al escribir Pepita Jiménez está "calcando" el romance "en Sevilla está una hermita / cual dizen de San Simón?" y ofrece para su análisis éste y otro romance de Antonio Ruyz de Santillana en el que se encuentran puntos de encuentro con letras de villancicos hallados en la provincia de Madrid , o en Jerez y su relación con ritos de la tradición judía sobre el alumbramiento y la purificación de la madre parida. Al término de su intervención señala las diferencias observadas en la evolución de algunos romances, destacando la mayor pureza observada en Arcos y la contrapone a la mixtificación experimentada en manifestaciones similares en Jerez, que entiende que se debe a la mercantilización del espectáculo creado en torno a la tradición de las zambombas navideñas, en las que se acostumbra a cantar estos romances o villancicos.

Por su parte, Miguel Ángel Berlanga, que trataría sobre el paso "De los bailes de candil a la fiesta flamenca: Cádiz y Sevilla", desmonta inicialmente el tópico de que flamenco es sinónimo de gitano. Se remonta a los orígenes del fandango, a su significado de "música que acompaña al baile" y que con tal sentido aún se usa, por ejemplo, en México. Define el baile de candil como la reunión que en el siglo XIX se celebraba los fines de semana y en fiestas señaladas en la estancia más amplia de las casas proletarias (rurales) y más tarde de clase media (urbana) del sur de España, a la luz de un candil; con buen tiempo también se bailaba en plazuelas o a la sombra de un emparrado. Estos bailes servían para reunir a los jóvenes, las muchachas a un lado, los chicos al otro, las madres de las mozuelas y el cura vigilando. Un violín, panderetas, guitarra y palillos tocados por aficionados, ponían música al encuentro del que solían salir no pocas bodas. Berlanga marcó los pasos que fueron transformando esta manifestación en una fiesta flamenca cuando los gitanos, de vida nómada más por presión que por naturaleza, e históricamente amantes del cante y el baile, se van asentando en la baja Andalucía; la complicidad entre las autoridades y los gitanos se da más en Cádiz y Sevilla y ya hacia 1750 se sabe que bailaores de Triana acudían a casas burguesas sevillanas a actuar mediante pago. El papel clave de Cádiz en la evolución de los cantes de ida y vuelta, o la contribución de los viajeros románticos a la creación de las ideas de Andalucía y del flamenco que se extienden por el mundo, fueron analizados por el conferenciante que complementó su disertación con la proyección de imágenes que aportaron datos y favorecieron los comentarios de los participantes.

El profesor Alberto Romero, titular de Literatura Española de la UCA, partió de la situación creada en Europa tras la Revolución Francesa, 1789, y en España con la Guerra de la Independencia, "a finales del siglo XVIII y comienzos del XIX, el teatro tenía una función similar a la que hoy tiene la televisión: se hace eco de lo que pasa en la sociedad", afirmó Romero, quien añadió que "la intersección entre lo popular y las clases burguesas, era precisamente el teatro". Destacó la preeminencia de Cádiz durante la Ilustración, que equiparó al Londres victoriano o al París prerrevolucionario: "Por el puerto de Cádiz llegaban mercancías, y también Voltaire o Haydn, y salían ideas desde una ciudad que fue rica y elegante, donde se hablaban numerosas lenguas". El teatro era un lugar de exhibición, pero también el escaparate del poder ilustrado y escuela de costumbres. En ese momento funcionaban tres teatros en Cádiz. En 1812 se mantenía el número coliseos, aunque sólo perduraba la Casa de Comedias, o Teatro Principal en la actual Plaza del Palillero. "Si el teatro era una cuestión política durante la Ilustración, en tiempos de guerra se convirtió en púlpito de la libertad, el texto dramático en catecismo político y el actor en hombre público-político. Trató el profesor sobre el protagonismo de José Bonaparte en el impulso a la construcción de edificios y la creación de repertorios en los que se alternaba lo culto con lo popular, en funciones en las que intercalaban sainetes con números de cante y baile. Pero en un panorama desolador generado por la guerra, con hambre, enfermedad y escasez de abastecimientos, "con la represión de 1814 y más aún desde 1823, lo más florido de la literatura y las artes españolas está en el extranjero y pone de moda en París, en Italia o en Estados Unidos lo español como elemento exótico y muy atractivo. El teatro era al tiempo esponja de atracción de lo popular y escaparate donde mostrarlo". La intervención de Alberto Romero contó con ilustraciones muy significativas que completaron la exposición oral de esta sesión.

"De la recopilación y estudio de la tradición oral" trató Luis Díaz Viana quien trazó la trayectoria del concepto de folklore desde los románticos "interesados en lo popular, en el exotismo de los salvajes de al lado, como rescate de la esencia de lo nacional". Narró el folklorista vallisoletano su experiencia "al encontrar en casa lo que buscaba fuera" para explicar que su madre y su tía, que vivieron su infancia en Barcelona y hablando catalán, guardaban memoria de romances castellanos, como el del convidado de piedra que diera origen al drama de Tirso de Molina y luego al Don Juan de Zorrilla. Tras recordar la asociación que en tiempos de la Transición en España se hacía entre folklore y mundo rural, explicó que si entonces se investigaba por zonas o territorios, en la actualidad se hace por periodos de tiempo y culminó exponiendo el panorama del folklore actual que incluye a los ámbitos rural y urbano, se difunde a través de comunidades virtuales compuestas especialmente por adolescentes que se relacionan por Internet y se refirió a la recopilación de leyendas urbanas en la que está trabajando "que están impulsadas por vértigos y miedos no demasiado diferentes a los que se detectan tras las leyendas chinas del siglo X", para finalizar con la lectura de una surgida de los sucesos del 11-S, sobre la fantasma del 11-M.

Cerró el curso una mesa redonda que se hizo corta, dado el interés de los temas, tan interesantes y diversos como la experiencia del maestro Francisco Garrido en la recopilación de romances de Arcos con la participación de los alumnos, con los que lleva 30 años consiguiendo que no se pierdan las características de las zambombas navideñas; la lectura crítica que de esta misma manifestación en Jerez hizo Manuel Naranjo, quien no se cortó a la hora de denunciar las causas -y a los responsables- de la mixtificación que está sufriendo esta fiesta, e insistió en que hasta se ha pervertido el nombre acentuando la a final en la mal llamada zambombá. Por último Juan Ignacio Pérez, creador de la weblitoral.com en la que muestra la labor que acompañado por su mujer, ambos maestros, están realizando para mantener vivas las tradiciones andaluzas y en especial las del Campo de Gibraltar, lo que demostró a través de esta revista virtual, como además personalmente pudo comprobar cada cual, de vuelta a casa tras esta interesante y variada experiencia, coordinada por la profesora María Jesús Ruiz, en la que se fundieron conocimiento y amenidad.

Alumna: Ana María Barceló Calatayud.
Cádiz, 14 de Julio de 2008

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