04 diciembre 2007

El cancionero navideño de Fernán Núñez (Córdoba)

Dos momentos de la encuesta realizada en diciembre de 2006 en Fernán Núñez (Córdoba). Componen el grupo de informantes: Filomena García, María Párraga, Antonia López Aguilar, Patrocinio López Baena, Magdalena Jiménez, María Cano, María Velasco y Marina Uceda.


Horza, vejiga y carrizo: esos son los materiales con que en Fernán Núñez (Córdoba) construyen la zambomba, un instrumento aquí pequeño, para sostener entre las manos de las mujeres que todavía se reúnen en las heladas de diciembre y cantan tonadas.

En Fernán Núñez estuvimos hace hoy un año para entrevistar a las vecinas que generosamente repitieron sus cantos para nosotros. Comenzaron tímidas, al hilo de la sobremesa y –como suele ocurrir- culminaron en el filo de la madrugada con coplas picantes para las que la zambomba hubo de pedir ayuda a las carrasquiñas, unos palos dentados con sonajas que llegaron a explicar mejor las burlas.

En medio, devanaron las mujeres unos ochenta temas, repertorio frondoso entre la melancolía y el jolgorio, nunca desordenado. Escenificaron la infancia con retahílas, canciones de corro e invocaciones al sol y la luna; los temores y las esperanzas de la primera madurez con conjuros, refranes, plegarias y oraciones; la felicidad del baile con jerigonzas; el sudor de la vida con canciones de trilla… La compañía del invierno, en fin, con un puñado de tonadas navideñas, romances y canciones, devotas y profanas. María Párraga (62 a.), que sabe cantar (hay quien aún sabe) nos tejió el encaje de La canastilla del Niño en esta preciosa versión a la que sirve de desenlace La Virgen costurera:



El veinticuatro del mes
nació el Niño Dios divino,
la Virgen como era pobre
no tenía para el hatillo.
Yo le haré el hatillo
lo mejor que pueda,
que no esté desnudo
mi querida prenda.
El juboncito y la chambra
se lo haré de holanda fina
con encajes y entredoses
y el bordado de la china,
la faja la haré
de lo más finito
para que le ajuste
ese cuerpecito.
El gorrito, niño mío,
dime de qué te lo formo,
que no quisiera taparte
ese pelito de oro.
Te lo haré de tul
todo muy calado
para estarte viendo
ese pelo enrulado.
Ya tengo el hatillo hecho,
a Belén lo llevaré
y allí, madrecita buena,
todo te lo entregaré.
Recibe, María,
este regalito
que le vengo a hacer
a tu Jesusito.
Que te acuerdes, madre mía,
que cuando nazca tu niño,
que te acuerdes decirle
la que le hizo el hatillo.
Dios te dé salud,
también de comer
y luego te lleve
al cielo con él.
La Virgen no tiene aguja
ni hilo para coser
ni dedal para su dedo
para su hatillo hacer.
Señor Patriarca,
Señor San José
con una varita
al monte se fue.
De la pluma de un jilguero
San José hizo una aguja,
de los copitos de nieve
hilo para su costura,
cogió una bellota,
le quitó el sombrero
y un dedal precioso
le puso en su dedo.
San José dice a la mula:
ligera, mula, ligera,
que Belén está muy lejos,
la Virgen no tiene espera.
La mula ligera,
San José también,
Señor Patriarca,
Señor San José.

Realizaron la encuesta de Fernán Núñez: José M. Fraile, Marcos León Fernández, Melchor Pérez Bautista y María Jesús Ruiz. Para otras versiones y un estudio de este tema, vid. José Manuel Fraile Gil: "La canastilla del niño. Un villancico enumerativo", Revista de Folklore, 279 (2004), págs. 75-80.

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