10 abril 2015

Muerte y resurrección de Don Gato


La infancia es el ensayo de la edad adulta. Así lo entienden los niños, o por lo menos lo entendieron hasta hace pocas décadas, cuando el juego y la canción tradicional fueron, durante siglos, nuestra red para intentar el salto mortal de la vida. Al aire del corro ensayaron las niñas los pros y los contras de hacerse “casada, soltera, viuda o monja”, y con corceles de palo y relumbrantes espadas de papel de chocolate los niños ensayaron la temeridad de la guerra.
Las canciones infantiles encierran –como el mosquito en el ámbar- secretos ancestrales y sabiduría inmensa. El romance de Don Gato, por ejemplo, enfrentó a los niños con el amor, la pasión, la muerte y la resurrección en una alocada e inocente cantinela que nos retorcía la cintura con su marramamiau y nos salvaba –con la hilaridad- del drama...
Artículo completo en CaoCultura
http://caocultura.com/don-gato/

Polvo enamorado


Ignoro si para la Historia o la Arqueología será trascendental el hallazgo de los restos de Miguel de Cervantes, aunque, a tenor de los comentarios (esta vez en español) de Ana Botella, me temo que no. Para el Arte y la Literatura el “descubrimiento”, más que una conquista afortunada, es un lastre. Y es así porque en Literatura no valen cronologías, no hay pasado ni futuro ni presente, sólo una deslumbradora acronía que hace inteligible un buen texto para cualquier lector de cualquier época. Creo que fue Borges quien dijo que era tan posible comprobar la influencia de Góngora en Lorca como la influencia de Cernuda en Quevedo, que el estremecimiento amoroso de un soneto de Garcilaso no podría entenderse del todo sin el melancólico erotismo de Pedro Salinas, o que los versos de Manrique no tendrían un sentido cabal sin tener en cuenta la herida de Miguel Hernández por la muerte de su amigo...
Artículo completo en CaoCultura:  http://caocultura.com/miguel-de-cervantes-restos/

La estación de amor


La estación de amor es el título de un hermoso librito publicado por el sabio y delicado Julio Caro Baroja en los años ochenta. Decía el antropólogo que entre marzo y San Juan la España rural se alborotaba y desplegaba su lado más sensual en múltiples rituales de cortejo, galanteo, enamoramiento y fecundidad, recreando así cada primavera la percepción de la vida como un ciclo colectivo que se repite año a año, y recreando asimismo la certeza de que el ser humano forma parte de la naturaleza. Percepciones y certezas que Caro Baroja documentaba desde los umbrales de la Edad Media y que hoy –al menos desde mediados del siglo XX- se nos hacen huidizas...

Artículo completo en CaoCultura
 http://caocultura.com/ritos-de-primavera/

Nada te turbe, nada te espante


Al cumplirse ahora el quinto centenario de Santa Teresa de Jesús (Teresa de Cepeda y Ahumada, 1515-1582), el comercio de la cultura no ha olvidado sumar a sus escaparates algunos libros que, comprados en primavera, pondrán una pátina de distinción al bronceado de quienes los consuman en su mes de vacaciones veraniegas. Para vos nací. Un mes con Teresa de Jesús, firmado por Espido Freire, recoge a modo de diario ciertas vivencias de la Santa, a quien la autora elogia como “mujer gamberra”, de la que asegura ser avanzadilla del feminismo y sobre la que piensa que en la actualidad “se haría muy amiga del Papa Francisco”. Por su parte, Fernando Delgado acaba de ganar el premio Azorín de novela 2015 con Sus ojos en mí, un relato que recrea el “amor admirativo” entre Santa Teresa y el fraile Jerónimo Gracián.
Parece, pues, haber un empeño grande en enmarcar en este quinto centenario a una Santa desubicada en su siglo XVI...

 Artículo completo en CaoCultura:
http://caocultura.com/santa-teresa-de-jesus/

Giner de los Ríos, Natacha y la Autoridad (la España que no pudo ser)


Francisco Giner de los Ríos murió en 1915. No pudo ser testigo, pues, del efímero intento de regeneración educativa de la II República inspirado en sus ideas, ni mucho menos sospechar que hasta setenta años después de su muerte en España no podría volverse a hablar de krausismo, una perversidad pedagógica así bautizada por la derecha del siglo XIX.
El silencio impuesto por el tiempo, por la Guerra Civil y por la dictadura de Franco hace, sin embargo, más actual que nunca el nombre de Giner de los Ríos, precisamente por encarnar la España que no pudo ser, la que quedó arrasada entre las cenizas de las bibliotecas populares en la primavera de 1939, ahogada en el Atlántico que el exilio americano dejó atrás, marchita entre las flores de una tumba del cementerio de Collioure...

Artículo completo en CaoCultura:
http://caocultura.com/giner-de-los-rios-natacha-y-la-autoridad-la-espana-que-no-pudo-ser-2/